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Especial Bebé

¿Cómo cuidar la piel del bebé?

Los bebés nacen con una piel mucho más fina y delicada que la de una persona adulta. Por eso, debemos poner especial atención en protegerla y no irritarla.

Debido a las características de su piel en los primeros meses de vida, algunos bebés son propensos a padecer problemas dermatológicos: uno de los más comunes es la dermatitis atópica. Esta enfermedad acrecienta la posibilidad que presente reacciones a agentes externos (como jabones, detergentes de la ropa y cremas o lociones) mediante la aparición de picores, piel enrojecida y eccemas. Para evitarlo, debemos utilizar siempre productos con fórmulas neutras sin agentes agresivos que protejan la piel y no la irriten.

Consejos para cuidar la piel del bebé

Sigue estas recomendaciones para cuidar la delicada piel del recién nacido:

  • Elige ropa de tejidos naturales como el algodón y el lino, son suaves, ligeros y transpirables. Evita las fibras sintéticas y las prendas gruesas o rugosas que puedan provocar picor.
  • Descose las etiquetas de las prendas y lava cualquier prenda de ropa antes de ponérsela.
  • Utiliza siempre un detergente suave y neutro, como Norit Bebé, recomendado por dermatólogos incluso para pieles atópicas . Su fórmula sin enzimas, colorantes ni perfumes que puedan provocar reacciones alérgicas, respeta la delicada piel del bebé y deja sus prendas suaves y agradablemente perfumadas sin necesidad de usar suavizante.
  • Su piel debe estar siempre bien hidratada, por lo que aprovecha para hidratarla después del baño. En las primeras semanas de vida, el baño no debe durar más de 5 minutos y se repetirá entre 2 y 3 veces por semana. Es importante no excederse con el jabón ya que puede reducir las defensas de la piel del bebé.
  • Los primeros 6 meses es esencial evitar su exposición directa al sol. A partir de entonces, protege su piel con una crema con filtro solar alto y evita el contacto directo con el sol en las horas de mayor radiación ultravioleta.
  • Se aconseja usar pañales adecuados a la talla del recién nacido y no colocarlos demasiado apretados para evitar rozaduras. Hay que evitar que estén mucho rato manchados y en contacto con la delicada piel del bebé, por lo que se aconseja ir cambiándolos con frecuencia.

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